Evangelio y comentario de hoy Jueves 08 de Mayo 2014

Santo Evangelio Mayo 8, 2014

Si comes de este pan, vivirás para siempre
Juan 6, 44-51.
Pascua.
Jesús mismo es este alimento de nuestra alma, del hombre interior, que necesitamos, porque también el alma debe alimentarse.

Del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51

«Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».

Oración introductoria
Dios mío, Tú te entregas a mí en el don de la Eucaristía. Ayúdame a profundizar en la experiencia de tu amor misericordioso para crecer en la nueva vida que tu Hijo nos trajo.

Petición
Señor, permíteme acercarme a la comunión con gran amor.

Meditación del Papa Francisco
Esta es la explicación fundamental: porque Jesús resucitó, nosotros resucitaremos. Tenemos esperanza en la resurrección porque Él nos ha abierto la puerta, nos ha abierto la puerta a la resurrección. Esta transformación en espera, en camino a la resurrección, esta transfiguración de nuestro cuerpo se prepara en esta vida mediante el encuentro con Cristo Resucitado en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía. Nosotros que en esta vida nos nutrimos de su Cuerpo y de su Sangre, resucitaremos como Él, con Él y por medio de Él. Como Jesús resucitó con su propio cuerpo, pero no volvió a una vida terrena, así nosotros resucitaremos con nuestros cuerpos que serán transfigurados en cuerpos gloriosos.
Esto no es mentira, ¿eh? ¡Esto es verdad! Nosotros creemos que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo en este momento. ¿Creéis que Jesús está vivo, que está vivo? ¡Ah, no creéis! ¿Creéis o no creéis? Y si Jesús está vivo, ¿pensáis que Jesús nos dejará morir y nunca nos resucitará? ¡No! ¡Él nos espera! Y como Él está resucitado, la fuerza de su resurrección nos resucitará a nosotros. (S.S. Francisco, 4 de diciembre de 2013).

Reflexión
El pan de la vida que Jesús nos da es verdadero alimento. Así como el alimento corporal nos da fuerza para el trabajo externo, también este alimento nos da la fuerza para actuar según el Evangelio. Por medio de la Eucaristía, Jesús quiere que demos frutos en nuestra vida especialmente en nuestra vivencia de la caridad al prójimo.

Propósito
Buscar unirme al sacrificio de amor de Cristo por medio de algún acto de caridad concreto durante el día.

Diálogo con Cristo
Jesús tú me ofreces en el Pan de la Eucaristía el alimento fundamental para mi vida espiritual. Gracias por este don inmerecido. Quiere madurar en mi fe, crecer en mi esperanza y amor. Sé que esto lo puedo lograr fortaleciendo mi amistad contigo en este sacramento. Te quiero recibir con un amor sincero.


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Mirar a Dios

Jueves de la tercera semana de Pascua

“No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que viene del Padre: éste ha visto al Padre”. (Jn 6,44-51)
1.- Nosotros no podemos ver al Padre.
Pero alguien sí lo ha visto.
Y lo ha visto alguien que hoy es como uno de nosotros.
Y también nosotros podemos ver a Dios.
Pero tendremos que verlo en aquel que lo vio y se hizo hombre.
No podremos ver a Dios en sí mismo.
Pero podremos ver a Dios en lo humano y a través de lo humano de Jesús.
Lo invisible se hace visible en lo humano.
No es mirando hacia arriba que veremos a Dios.
A Dios se lo ve mirando hacia abajo.
A Dios no lo veremos mirando al cielo.
A Dios lo podremos ver mirando a la tierra, a lo humano.
Lo humano se hace revelación y manifestación de Dios.

2.- Y lo más humano de lo humano ¿no es acaso un pedazo de pan?
Y es mirando a lo humano cómo la vida de Dios se manifiesta en nosotros.
Fue lo humano de la encarnación. Y allí pudimos contemplar a Dios en rostro humano.
Y es ahora “el pan de vida”, la Eucaristía, donde cada día podremos ver el rostro de Dios.
Y es comiendo ese pan humano, convertido en “carne de Jesús”, como nosotros podemos vivir.
Y es comiendo esa “carne eucarística” de Jesús como nosotros podemos “vivir para siempre”.
Y es comiendo esa “carne de eucaristía” de Jesús, donde Dios da “la vida al mundo”.

3.- “El que cree, tiene vida eterna”
Creer en Jesús hecho hombre: es tener vida eterna.
Creer en Jesús hecho “pan de vida”: es tener vida eterna.
Creer en Jesús en la pobreza e insignificancia de una hostia consagrada: es tener vida eterna.
Creer en ese “pan de vida” es vivir ya la vida divina de Dios.

La “vida eterna” no se compra. Brota de la fe.
La “vida eterna” no se vende. Se come, se comulga.
La “vida eterna” no es algo que está lejos. Está en nosotros.
La “vida eterna” no es algo imposible. Está en un pedazo de pan.
La “vida eterna” no está en las grandes ideas. Está en “creer en Él”.

4.- “Para que el hombre coma de él y no muera”
La medicina puede alargarnos la vida.
Comulgar nos regala la vida que no muere.
La voluntad de Dios no es la muerte, sino la vida.
Comemos el pan de nuestros campos y trigales y alimentamos nuestras vidas.
Comemos el pan de nuestros campos y trigales hecho “pan de vida” y tenemos más vida.
Comemos el pan de nuestros campos y trigales y morimos.
Comemos ese mismo pan hecho eucaristía y vivimos.
Comulgamos no para ser buenos.
Comulgamos para vivir.
Comulgamos no para recibir a Dios.
Comulgamos para convertir a Dios en vida nuestra.
Comemos el pan de nuestro trigo para vivir sesenta, ochenta, noventa o más años.
Comemos el pan de la eucaristía para “vivir para siempre”.

5.- “El pan que yo os daré es mi carne, para la vida del mundo”.
En nuestra mesa comemos “pan y carne”.
En la eucaristía comemos el “pan hecho carne”.
Ese es el pan que Dios nos da cada día.
Y ese es el pan “para la vida del mundo”.

“Pan transformado en cuerpo de Cristo,
Vino transformado en la Sangre del Señor.
Eucaristía, milagro de amor,
Eucaristía, presencia del Señor.
Con este pan tenemos vida eterna,
Cristo nos invita a la gran resurrección”.

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