Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 1-6
Jesús convocó a los Doce y les dio poder y
autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las
enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los
enfermos, diciéndoles: «No lleven nada para el camino, ni bastón, ni
alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan
en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los
reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en
testimonio contra ellos.» Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.
Palabra del Señor.
Reflexión
San Lucas relata dos veces unas consignas de ¨misión¨, casi equivalentes:
aquí van dirigidas a los ¨doce¨ y después va a dirigirlas a los ¨setenta y dos¨
Todos, el Papa, obispos, sacerdotes, laicos... son ¨enviados¨a la misión.
Todos reciben las mismas consignas de ¨pobreza¨
No lleven bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero.........
Jesús
prohibe llevar toda clase de recursos. La fuerza del predicador no
depende de los recursos. Es Dios quien pone la semilla, nosotros sólo
somos instrumentos. Y el Señor quiere que los suyos estén totalmente
desprendidos de las cosas de la tierra, que no se dejen atrapar por los
bienes terrenos.
El Señor resume la ¨misión¨de sus discípulos, para la que les dio el ¨Poder y ¨la Autoridad en expulsar todos los demonios y curar las enfermedades y Proclamar el reino de Dios.....
Y los discípulos se pusieron en camino anunciando la ¨buena noticia¨... y ¨curando en todas partes¨
La
misión, se resume en dos puntos precisos: uno es una palabra, una
proclamación... otro es un acto propiamente dicho, una curación.
Esos dos aspectos de la evangelización se hacen a la vez.
No hay uno primero que el otro.
El
misionero no debe contentarse sólo con palabras, son necesarios actos,
que muestren a los hombres que con el poder de Jesús son capaces de
liberar al hombre de sus males.
Pero tampoco debe caerse en pensar que no es necesaria la predicación.
Un
cristiano, debe revelar a Cristo con su testimonio de vida pero también
manifestando públicamente y explícitamente su fe en Jesucristo.
Hoy Jesús, por medio de la Iglesia, sigue enviando apóstoles al mundo.
Todo cristiano, por los sacramentos del Bautismo y la confirmación, es llamado y enviado a proclamar la Buena Noticia del reino, pero siempre dentro del pueblo de Dios que es la Iglesia.
Y cada
uno de nosotros, enviados por Cristo a evangelizar, tenemos hoy que
preguntarnos, si en realidad estamos cumpliendo con la ¨misión que Cristo nos encomendó.
Pensemos
que los discípulos de Jesús, son prolongaciones de Él mismo en el
tiempo y en el espacio. Y entonces debemos pensar, cada uno, que nos
somos otra cosa, que Cristo en el ahora y en el aquí.
Este Cristo que tiene que proclamar el Reino de Dios.
Y entonces, debemos preguntarnos, cada uno, cómo proclamamos, ese Reino de Dios, con nuestra palabra, y con nuestra vida
Jesucristo, predicó lo que hizo e hizo lo que predicó.
A eso mismo estamos llamados nosotros.
Vamos
a pedirle hoy a María, a ella que como nadie, respondió al Señor siendo
su mejor discípulo, que nos enseñe a no dejarnos atrapar por las cosas
de la tierra, y que siempre sepamos dar testimonio valiente de nuestra
fe en Jesucristo y en el anuncio del Reino de Dios