Evangelio y Comentario de hoy Jueves 22 de Mayo 2014

Santo Evangelio Mayo 22, 2014

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor
Juan. 15,9-11.
Pascua.
Significa seguir sus pasos. Pasos que a veces implican serenidad y otras veces nos conducen al Calvario.

Del santo Evangelio según san Juan 15,9-11

Como el Padre me amó, también yo os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.

Oración introductoria
Gracias Dios mío por tu amor de Padre, que es para mí una fuente constante de consuelo y de luz. Te pido por todas aquellas personas que por diversos motivos se han alejado de Ti, para que en medio de las dificultades puedan ver tu rostro y hacer la experiencia de tu amor. Ayúdame a reflejar con mis actos el gozo de tenerte junto a mí.

Petición
Señor ayúdame a compartir con mis hermanos un poco del amor y del gozo que has depositado en mi corazón de forma que mi vida sea para ellos un camino que les conduzca hacia Ti.

Meditación del Papa Francisco
Jesús no quiere ni cristianos egoístas —que siguen el propio yo, no hablan con Dios— ni cristianos débiles —cristianos que no tienen voluntad, cristianos "telemandados", incapaces de creatividad, que buscan siempre conectarse a la voluntad de otro y no son libres—. Jesús nos quiere libres, ¿y esta libertad dónde se hace? Se hace en el diálogo con Dios en la propia conciencia. Si un cristiano no sabe hablar con Dios, no sabe oír a Dios en la propia conciencia, no es libre, no es libre.
Por ello debemos aprender a oír más nuestra conciencia. Pero ¡cuidado! Esto no significa seguir al propio yo, hacer lo que me interesa, lo que me conviene, lo que me apetece... ¡No es esto! La conciencia es el espacio interior de la escucha de la verdad, del bien, de la escucha de Dios; es el lugar interior de mi relación con Él, que habla a mi corazón y me ayuda a discernir, a comprender el camino que debo recorrer, y una vez tomada la decisión, a seguir adelante, a permanecer fiel. (S.S. Francisco, 30 de junio de 2013).

Reflexión
Las obras de los católicos no son sólo exteriores, son fruto del amor interior a un Dios que ha querido dejarnos escrita su voluntad para conducirnos hacia Él y para hacernos objetivamente felices. Busquemos siempre cumplir nuestro deber motivados por el amor. La coherencia entre lo que creemos y lo que vivimos es un testimonio importante para quien ha dejado de experimentar el amor de Dios y la paz de quien cumple su voluntad.

Propósito
Leer reflexivamente la parte del catecismo de la Iglesia Católica que explica el sentido de los mandamientos de la ley de Dios.

Oración con Cristo
Gracias Señor por tu amor y gracias por dejarme indicado con tus mandamientos el camino que debo seguir para agradarte y para llegar al cielo que me tienes preparado. Ayúdame a poner amor en todo lo que hago incluso en las cosas más pequeñas de cada día. Señor quiero siempre cumplir tus mandamientos para permanecer en tu amor que es fuente del verdadero gozo.


https://www.facebook.com/snfranciscoxavier.comunidadcatolica 

Cascadas del amor

Jueves de la Quinta Semana de Pascua

“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”. (Jn 15,9-11)

¿Os habéis detenido alguna vez a contemplar esas cascadas que bajan de las montañas al valle?
Toda una belleza.
Todo un espectáculo.
Aguas cristalinas despeñándose por las laderas de las montañas hasta hacer un pequeño lago en el valle.

¿Queréis ahora contemplar otra cascada todavía más bella y hermosa?
Jesús la describe de una manera sencilla pero que alegra el corazón:
El amor del Padre cae en cascada hasta Jesús.
El amor de Jesús cae en cascada hasta nosotros.
El amor de nuestro corazón cae en cascada en el corazón de los hermanos.

Es la cascada del amor del Padre que desciende al corazón de Jesús: “como el Padre me ha amado”.
Es la cascada del amor de Jesús que desciende hasta nuestro corazón: “así os es amado yo”.
Es la cascada de nuestro amor que desciende a cada uno de nuestros hermanos: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Y es la cascada de amor que regresa montaña arriba hasta el Padre: “y permanezco en su amor”
Y es la cascada de amor que regresa montaña arriba hasta Jesús: “permaneceréis en mi amor”.
Toda una belleza de amor.
Toda una belleza de comunión
Del Padre con Jesús.
De Jesús con el Padre.
De Jesús con nosotros.
De nosotros con Jesús.
De nosotros con nuestros hermanos.

Si es bello contemplar como el agua se despeña por las rocas hasta llegar al valle, ¡cuánto más bello no será contemplar esa cascada del amor de Dios descendiendo hasta Jesús y de Jesús a nosotros y de nosotros al valle de todos los hombres!
Una cascada de amor se convierte en la obediencia de Jesús al Padre: “lo mismo que yo ha guardado los mandamientos del Padre”.
Una cascada de amor que se convierte en obediencia de cada uno de nosotros a Jesús: “Si guardáis mis mandamientos”. Y su mandamiento ya lo conocemos “amaos”.
Nada de imposición de la ley.
Nada de obligaciones de la ley.
Sí simple exigencia del amor.
Esa es la moral cristiana.
No la moral de los mandamientos.
Sino la moral del amor.
No la moral del miedo al pecado.
Sino la moral como respuesta al amor.
No la moral de la autoridad que se impone.
Sino la moral del Padre que ama.
La moral de los hijos que amamos.

Es la moral no del miedo y la resignación.
Sino la moral del amor y de la alegría.
Una moral que nos lleva no a esas alegrías baratas de un traguito, que se acaban cuando se evapora el alcohol.
Sino la moral de la alegría plena.
Porque es la alegría de la comunión en un mismo amor.
El mismo amor del Padre a Jesús, termina siendo el mismo amor con que Jesús nos ama.
Y este amor termina siendo el amor con que cada uno de nosotros nos amamos unos a otros.

Pensamiento: Hagamos de nuestras vidas cascadas de amor que lleven la alegría plena a nuestros hermanos.