Evangelio y Comentario de hoy Jueves 11 de Diciembre 2014

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,11-15):


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

Palabra del Señor

Comentario 
 
Dice Isaías hablando al pueblo de Dios en el destierro: “Yo, el Señor, tu Dios, te agarro de la diestra y te digo: No temas, yo mismo te auxilio”. ¡Cuántas veces en la vida tenemos miedo a tomar una decisión importante, a un trabajo, a enfrentar a una persona, al fracaso, a luchar por algo, a cambiar de vida y de rumbo, a decir sí a Dios, a decir la verdad por las consecuencias que puede traernos…! Y en muchas ocasiones el miedo es tan grande que nos paraliza, nos acogota, nos estresa, nos produce tristeza, y muchas veces nos cambia la personalidad haciéndonos desconfiados, agresivos…
Y en esos momentos necesitamos escuchar a alguien que nos diga: “tú puedes, tú tienes cualidades para hacerlo; tienes que creer en ti mismo”. Pero también necesitamos escuchar a Alguien más grande que nosotros que nos diga: “Ánimo, hijo. Yo, tu Padre, estoy a tu lado, te tomo de la mano y te auxilio”. Y cuando el corazón escucha esta voz amable y fuerte se llena de esperanza y fortaleza, pues nuestro Padre Dios no quiere que vivamos con miedo y temor, sino con alegría y optimismo. El miedo nos quita las ganas de vivir, la alegría nos da energía y deseos de vivir.
Jesús también pronunció en muchas ocasiones estas palabras -“No tengas miedo”- que ayudaron a muchas personas a seguirle superando muchos obstáculos en su vida y a tomar decisiones importantes que cambiaron totalmente su existencia. Incluso muchos soportaron las afrentas, la humillación, el destierro, y hasta el martirio. Y descubrieron un nuevo horizonte en sus vidas y la alegría de trabajar por hacer un mundo mejor.
¡La fe en la Palabra de Dios mueve montañas! Y es cierto. En mis años de Misionero cuántas veces me he maravillado de la fe de los pobres, pues ellos me han enseñado a ser fuerte, saber esperar y confiar en Dios que todo lo puede, pero siempre con alegría. He palpado la confianza de la gente en la oración como fuerza poderosa contra las dificultades y problemas de la vida. Con qué convicción la gente me decían: Rece, Padre, por mí o por tal problema. Ciertamente los pobres nos evangelizan.

José Luis Latorre, Misionero Claretiano  

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