Evangelio y Comentario de hoy Lunes 29 de Septiembre 2014

Día litúrgico: 29 de Septiembre: Los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
Texto del Evangelio (Jn 1,47-51): En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Comentario: Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. (Città del Vaticano, Vaticano)
Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre

Hoy, en la fiesta de los Santos Arcángeles, Jesús manifiesta a sus Apóstoles y a todos la presencia de sus ángeles y la relación que con Él tienen. Los ángeles están en la gloria celestial, donde alaban perennemente al Hijo del hombre, que es el Hijo de Dios. Lo rodean y están a su servicio.

«Subir y bajar» nos recuerda el episodio del sueño del Patriarca Jacob, quien dormido sobre una piedra durante su viaje a la tierra de origen de su familia (Mesopotamia), ve a los ángeles que “bajan y suben” por una misteriosa escalera que une el cielo y la tierra, mientras Dios mismo está de pié junto a él y le comunica su mensaje. Notemos la relación entre la comunicación divina y la presencia activa de los ángeles.

Así, Gabriel, Miguel y Rafael aparecen en la Biblia como presentes en las vicisitudes terrenas y llevando a los hombres —como nos dice san Gregorio el Grande— las comunicaciones, mediante su presencia y sus mismas acciones, que cambian decisivamente nuestras vidas. Se llaman, precisamente, “arcángeles”, es decir, príncipes de los ángeles, porque son enviados para las más grandes misiones.

Gabriel fue enviado para anunciar a María Santísima la concepción virginal del Hijo de Dios, que es el principio de nuestra redención (cf. Lc 1). Miguel lucha contra los ángeles rebeldes y los expulsa del cielo (cf. Ap 12). Nos anuncia, así, el misterio de la justicia divina, que también se ejerció en sus ángeles cuando se rebelaron, y nos da la seguridad de su victoria y la nuestra sobre el mal. Rafael acompaña a Tobías “junior”, lo defiende y lo aconseja y cura finalmente al padre Tobit (cf. Tob). Por esta vía, nos anuncia la presencia de los ángeles junto a cada uno de nosotros: el ángel que llamamos de la Guarda.

Aprendamos de esta celebración de los arcángeles que “suben y bajan” sobre el Hijo del hombre, que sirven a Dios, pero le sirven en beneficio nuestro. Dan gloria a la Trinidad Santísima, y lo hacen también sirviéndonos a nosotros. Y, en consecuencia, veamos qué devoción les debemos y cuánta gratitud al Padre que los envía para nuestro bien.


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El cristiano está siempre en búsqueda


Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
“Natanael le replicó: “Ven y verás”. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Natanael le contesta: “¿De qué me conoces?” Jesús le responde: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te ví”. (Jn 1,43-51)
Dicen los entendidos que “estar debajo de la higuera” era una especie de refrán bastante común entre ellos y que significaba “que la persona indicada estaba conectada con Dios por medio de la Palabra”. Digámoslo más simplemente:
Entre nosotros “estar en la higuera” es como estar en la luna.
Entre ellos “estar bajo la higuera” parece que era como “quien busca la verdad”.
Era como buscar a Dios más allá de la ley y los ritualismos.

Por eso, para entonces, Jesús ya lo había visto.
Porque quien busca a Dios, de alguna manera ya lo tiene.
Porque quien busca la verdad, de algún modo ya la tiene.
Antes de que llegue a Dios, Dios ya está en él.
Creo que fue Pascal quien escribió: “Si buscas a Dios es que ya lo tienes”.
Si buscas a Dios, es Dios dentro de ti que te pone en camino de búsqueda.
Dios no es el final de un camino.
Dios es el comienzo del camino y que nos acompaña hasta el final.

La alabanza de Jesús a Natanael es hermosa.
Lo alaba por ser un hombre que no se contenta con lo que le han dicho.
Lo alaba por ser un hombre que no se contenta con lo que todos repiten.
Lo alaba por ser un hombre que no se contenta con el ritualismo de siempre.
Lo alaba por ser un hombre que busca la verdad.
Lo alaba por ser un hombre que busca la verdad de Dios.

El camino de la verdad es largo y nunca llegaremos a comprenderlo del todo.
El camino de la búsqueda de Dios es largo y nunca llegaremos a comprenderlo del todo.
El camino de la búsqueda de la experiencia de la fe es un camino largo.
Porque eso, el cristiano:
No puede ser de los que se queda con lo que le enseñaron de niño.
No puede ser de los que se queda con lo que siempre se hizo.
No puede ser de los que se queda con el pasado.
No puede ser de los que se imaginan que ya lo saben todo.
No puede ser de los que creen que Dios se quedó en el pasado.
No puede ser de los que creen que la experiencia de la fe es hoy la misma de nuestros abuelos.

Por el contrario:
El cristiano es el que siempre está en búsqueda.
El cristiano es el que siempre está en camino.
El cristiano es el que vive siempre preguntando.
El cristiano es el que vive siempre inquieto por hacer actual la verdad.
El cristiano es el que vive siempre preocupado por hacer actual el Evangelio.
El cristiano es el que vive siempre preocupado por hacer contemporáneo a Jesús.
El cristiano es el que vive siempre preocupado por vivir el hoy de Dios.

La verdad de Dios no es estática sino dinámica.
La verdad del Evangelio no es estática sino histórica.
El mundo no se queda en el pasado.
Nuestro mundo de hoy no es el que vivimos de niños, sino el que nos toca vivir ahora de adultos, con todos sus cambios y transformaciones.
Entonces los problemas se solucionaban fácilmente: “Doctores tiene la santa madre Iglesia”.
Entonces pudiera ser suficiente la fe del carbonero.
Hoy son pocos los trenes que andan a carbón.
También hoy son pocos los cristianos que pueden caminar a “carbón” pues tienen otros retos por delante.
El mundo de ayer no es el de hoy y por eso necesita también respuestas para hoy.

Estamos llamados a ser Natanael todos.
Porque estamos llamados a mirar hacia delante y no quedarnos en el ayer.
Porque necesitamos no contentarnos con “nuestra verdad”.
Porque necesitamos adaptarnos a las nuevas realidades que cuestionan muchas de las que creíamos verdades en el pasado.

Y no olvidemos algo esencial:
No es la simple curiosidad por lo nuevo.
Es que también nosotros “estamos bajo la higuera”.
Y Dios nos ve antes de que nosotros le veamos.
Y es Dios quien nos empuja desde dentro en la nueva búsqueda.
Por algo, San Pablo nos dejó aquella frase que estamos olvidando: “No apaguéis el Espíritu en vuestros corazones”.

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