Evangelio y Comentario de hoy Lunes 11 de Agosto 2014

Autor: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net
El tributo del templo
Mateo 17, 22-27. Tiempo Ordinario. Cristo nos invita a dar todo de nuestra parte, para no quedarnos a medias.

El tributo del templo
Del santo Evangelio según san Mateo 17, 22-27

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo Jesús: Al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día. Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Contestó: Sí. Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños? Contestó: A los extraños. Jesús le dijo: Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.

Oración introductoria

Señor, inicio mi oración con la señal de la cruz, puesto que en ella está la síntesis de mi fe. En este gesto quiero manifestarte que creo en la santísima Trinidad, espero y confío en tu gracia y misericordia y te amo con todo mi corazón.

Petición

Jesús, que mi amor por ti se manifieste en mi amor y servicio a los demás.

Meditación del Papa Francisco

La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal. Una vez una persona, para provocarme, me preguntoì si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondíì con otra pregunta: "Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?". Hay que tener siempre en cuenta a la persona. Y aquíì entramos en el misterio del ser humano. En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con misericordia. Cuando sucede asíì, el Espíritu Santo inspira (S.S. Francisco, 19 de septiembre de 2013).

Reflexión

Si nos pusiéramos a contar los sueños irrealizados, los proyectos personales sin concluir, las ideas que no han tomado forma, llenaríamos muchas cajas.

El joven que no concluye sus estudios, la chica que no se decide a formar un hogar, el empresario que no se atreve con un negocio, el profesor que no se actualiza, son ejemplos de personas que no llegan a realizarse en sus vidas.

Y tú, ¿quieres conseguir el ideal que te has propuesto en la vida? ¿estás dispuesto a pagar el impuesto que supone el sacrificio de luchar hasta lograr el objetivo?

Gracias a Dios, hay muchos hombres y mujeres que lo han conseguido antes que nosotros. Inventores como Bell, científicos como Pasteur, santos como San Javier, pagaron en su vida con el dinero justo, la moneda precisa.

Cristo nos invita a dar lo necesario de nuestra parte, para no quedarnos a medias, entre sueños e ilusiones, sino que nos ofrece el camino de su cruz, que es el sacrificio, para llevar nuestro ideal de vida hasta el fin.

Propósito

Revisar cómo estoy inculcando en mi familia el cumplimiento de los deberes como ciudadano.

Diálogo con Cristo

Jesús, ayúdame a entregar mi vida en el servicio y en el amor a los demás, como Tú lo hiciste. Ése es el único camino con el que puedo corresponder a tantos dones con los que has enriquecido mi vida. Las excusas abundan, las tentaciones se multiplican, pero tu gracia es superior a todo.


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 Jesús anuncia su muerte

Lunes de la semana 19 del tiempo ordinario
“Les dijo Jesús: “Al Hijo del hombre lo van entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día” Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegó a casa; Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece Simón? Los reyes del mundo ¿a quién cobran impuestos y tasas, a sus hijos o los extraños?” “A los extraños”. “Entonces los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago y echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrelo y encontrarás una moneda de plata. Cógela y paga por mí y por ti”. (Mt 17,22-27)
Saber ver el futuro, es un don de Dios.
Muchos viven preguntándose por su futuro.
Muchos viven angustiados por lo que pueda suceder.
Muchos viven tristes y preocupados por un futuro que ni conocen.

Siento un algo especial, cada vez que Jesús sorprende a los suyos anunciándoles su muerte.
No lo hace de una manera trágica.
No lo hace de una manera que pida compasión.
No lo hace de una manera que pida comprensión.
No lo hace de una manera que pida una atención especial.

Jesús anuncia su muerte:
Como algo natural.
Como consecuencia de su vida.
Como quien no le tiene miedo.
Como quien la ve con un sentido de su propia vida.

Ni siquiera lo hace:
Quejándose de los que lo van a apresar.
Quejándose de los que lo van a juzgar.
Quejándose de los que lo van a condenar a muerte.
Lo hace como quien ve en su destino el sentido de su vida.
Lo hace como quien ve en su muerte la realización de su vida.
Lo hace como quien ve en su muerte la realización de la voluntad del Padre.

Y nadie dirá que Jesús no amaba su vida.
Nadie dirá que Jesús no quería vivir.
Nadie dirá que Jesús buscaba el sufrimiento.
Al contrario:
Si Él era la vida, nadie la amaba como Él.,
Si Él era la vida, nadie sentía más ganas de vivir que Él.
Si Él era la vida, nadie pretendía más que los demás viviesen con alegría.

¿Y a qué viene eso del impuesto y del pago del impuesto?
¿Qué tiene eso con el anuncio de su muerte?
Algo muy sencillo:
Alguien tiene que pagar por nosotros nuestros propios impuestos.
Alguien tiene que pagar por nosotros nuestros pecados.
Alguien tiene que pagar por nosotros nuestra salvación.

Y eso es lo que hará Jesús.
Jesús no morirá porque fue malo.
Jesús no morirá porque merecía la muerte.
Jesús no morirá porque tenía que pagar por él mismo.

Por eso no mira su muerte como una tragedia de su vida.
Mira su muerte como una expresión de su amor.
Mira su muerte como una manifestación de lo que valemos nosotros.
Mira su muerte como una manifestación del amor que nos tiene.
Mira su muerte como la expresión del amor con que el Padre nos ama.

Dios no cobra impuestos por su amor.
Dios no cobra impuestos por nuestra salvación.
Dios es gratuidad y amor.
Y la muerte de Jesús será sencillamente eso: “tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo”.
Por eso, Jesús no ve su muerte como la tragedia de su vida.
Sino como la realización del amor del Padre.
Por eso habla de ella como quien habla del amor y de la salvación.

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