Misal del dia de hoy Martes 21 de Junio 2016 y Comentario al Evangelio

LECTURAS DEL MARTES XII DEL T. ORDINARIO 21 DE JUNIO SAN LUIS GONZAGA RELIGIOSO (BLANCO)


¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!


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ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 23, 4.3

Quien tiene manos inocentes y puro el corazón, subirá al monte del Señor y permanecerá en su recinto sagrado.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, autor de los dones celestiales, que uniste en san Luis Gonzaga una admirable inocencia de vida con la virtud de la penitencia, concédenos, por sus méritos e intercesión, que si no lo hemos seguido en la inocencia, lo imitemos en la penitencia. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

Protegeré esta ciudad y la salvaré, por ser yo quien soy y por David, mi siervo.

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Del segundo libro de los Reyes: 19, 9-11. 14-21. 31-35. 36

En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros para decir a Ezequías: "Díganle esto a Ezequías, rey de Judá: ‘Que no te engañe tu Dios, en el que confías, pensando que no será entregada Jerusalén en manos del rey de Asiria. Sabes bien que los reyes de Asiria han exterminado a todos los países, ¿y crees que sólo tú te vas a librar de mí?’ "

Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Luego se fue al templo, y desenrollando la carta delante del Señor, hizo esta oración: "Señor, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, tú eres el único Dios de todas las naciones del mundo, tú has hecho los cielos y la tierra. Acerca, Señor, tus oídos y escucha; abre, Señor, tus ojos y mira. Oye las palabras con que Senaquerib te ha insultado a ti, Dios vivo. Es cierto, Señor, que los reyes de Asiria han exterminado a todas las naciones y han entregado sus dioses al fuego, porque ésos no son dioses, sino objetos de madera y de piedra, hechos por hombres, y por eso han sido aniquilados. Pero tú, Señor, Dios nuestro, sálvanos de su mano para que sepan todas las naciones que sólo tú, Señor, eres Dios".

Entonces el profeta Isaías, hijo de Amós, mandó decir a Ezequías: "Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘He escuchado tu oración’. Ésta es la palabra que el Señor pronuncia contra Senaquerib, rey de Asiria: ‘Te desprecia y se burla de ti la doncella, la ciudad de Sión; a tus espaldas se ríe de ti la ciudad de Jerusalén. De Jerusalén saldrá un pequeño grupo y del monte Sión unos sobrevivientes.

El celo del Señor de los ejércitos lo cumplirá’. Por eso, esto dice el Señor contra el rey de Asiria: ‘No entrará en esta ciudad. No lanzará sus flechas contra ella. No se le acercará con escudos ni levantará terraplenes frente a ella. Por el camino por donde vino se volverá. No entrará en esta ciudad’. Lo dice el Señor. ‘La protegeré y la salvaré por ser yo quien soy y por David, mi siervo’ ".

Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió a ciento ochenta y cinco mil hombres en el campamento asirio. Por la mañana, al contemplar los cadáveres, Senaquerib, rey de Asiria, levantó su campamento y regresó a Nínive.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Del salmo 47

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R/. Recordamos, Señor, tu gran amor.

Grande es el Señor y muy digno de alabanza, en la ciudad de nuestro Dios. Su monte santo, altura hermosa, es la alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, en el extremo norte, es la ciudad del rey supremo. Entre sus baluartes ha surgido Dios como una fortaleza inexpugnable. R/.

Recordamos, Señor, tu gran amor en medio de tu templo. Tu renombre, Señor, y tu alabanza, llenan el mundo entero. R/.

ACLAMACIÓN  Jn 8, 12

clip_image004R/. Aleluya, aleluya.

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R/.


Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes.

clip_image006Del santo Evangelio según san Mateo: 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.

Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!"

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, que a ejemplo de san Luis participemos en esta Eucaristía revestidos con traje nupcial, a fin de que, por medio de este alimento, nos llenes de las riquezas de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 77, 24-25

Pan celeste les dio como alimento; y todos comieron pan de los ángeles.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, alimentados con el pan de los ángeles, haz que te sirvamos con una vida limpia de pecado, y que siguiendo el ejemplo de aquel a quien hoy celebramos, podamos permanecer siempre en acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.



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Con la Palabra de Dios

Martes de la semana 12 del tiempo ordinario ¿Qué hacemos con los dones de Dios?
“Dijo Jesús a sus discípulos: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego volverán para destrozaros. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la ley y los profetas. Entrad por la puerta estrecha”. (Mt 7,6.12-14)

Tres pensamientos claves nos está sugiriendo Jesús:
¿Qué hacemos con los dones de Dios?
¿Cómo tratar a los demás?
¿El amor como la puerta de la vida?

¿Qué hacemos con los dones de Dios? La imagen es clara. Lo santo no se echa a los perros. Tampoco nuestras perlas se las regalamos a los cerdos.

Dios nos está continuamente regalando cosas.
Nos regala el don de la gracia.
Nos ha regalado el don del Bautismo.
Nos regala a diario con su Eucaristía.
Nos regala a diario con su perdón.
Nos regala a diario con el don de la vida.
Nos regala a diario con el don de su Palabra.
Nos regala a diario con el don de su Iglesia.

La pregunta es clara: ¿Y nosotros qué hacemos con todos esos dones?

¿Qué hacemos con nuestro Bautismo?
¿Qué hacemos con el sacramento del Matrimonio?
¿Qué hacemos con la Eucaristía?
¿Qué hacemos con el don del Perdón?
¿Serán realidades que valoramos adecuadamente?
¿Serán realidades que cuidamos y guardamos y compartimos?
¿Serán realidades que vulgarizamos y apenas apreciamos?
¿Serán realidades que cambian nuestras vidas?
¿Serán realidades que nos configuran e identifican ante los demás?
¿Seguirán siendo perlas que estimamos y valoramos y tratamos de guardar cuidadosamente? ¿No serán perlas que van perdiendo brillo y belleza?


Las cosas de Dios hay que tratarlas como Dios las trata.

A veces me pregunto:
¿Qué hacemos con la Palabra de Dios?
¿Qué hacemos con la Iglesia?
¿Qué hacemos, incluso, con nuestras vidas?
¿Cómo apreciamos el don de la vida?
¿Cómo embellecemos cada día nuestra vida?
¿La vamos empobreciendo?


Son preguntas que necesitan respuesta cada día.
Son preguntas que han de cuestionarnos cada día.
Son preguntas que debiéramos responder cada día.

Como también tendremos que preguntarnos:

¿Cómo vemos a nuestro prójimo?
¿Cómo tratamos a nuestro hermano?
¿Cómo le valoramos cada día?

Jesús nos dice que nuestro prójimo es otro “yo” como nosotros.
Mi prójimo es mi “otro yo”.
Que nuestro prójimo ha de ser amado como nosotros nos amamos.
Que debiéramos tratarlo como queremos ser tratados.
Que debiéramos querer para los demás lo que queremos para nosotros.


Y este no es sino el primer grado de amor a nuestro hermano.
Porque más tarde, ya no seremos nosotros la medida de amor al prójimo.
Nos subirá el listón y nos dirá que lo “amemos como El mismo le ama”.


Y esta es la puerta de entrada.
Una puerta estrecha cuando nuestro amor es poco.
Tan estrecha como estrecho sea nuestro amor al otro.
Pero también tan ancha como el amor que El mismo nos tiene.
La medida de la puerta de entrada se mide por el amor con que nos amamos a nosotros, con que amamos a Dios y con que amamos al hermano.


Cada uno tendremos que preguntarnos:
Si cabemos por esa puerta.
Si podemos entrar por esa puerta.
Si podemos pasar por esa puerta.
No es cuestión de cuan flacos o gordos seamos.
Es cuestión de cuánto amamos al otro.