LECTURAS DEL LUNES XIV DEL T. ORDINARIO 10 DE JULIO (VERDE)
La niña no está muerta; está dormida
ANTÍFONA DE ENTRADA Ez 36, 26-28
Dice
el Señor: Arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un
corazón de carne, les infundiré mi espíritu. Ustedes serán mi pueblo y
yo seré su Dios.
ORACIÓN COLECTA
Inflama,
Señor, nuestros corazones con el Espíritu de tu amor, para que podamos
pensar siempre lo que es digno y agradable a tus ojos y amarte
sinceramente en los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo…
LITURGIA DE LA PALABRA
Vio una escalera por la que subían y bajaban los ángeles de Dios y vio a Dios, que le hablaba.
Del libro del Génesis 28, 10-22
En aquel tiempo, Jacob salió de Bersebá y se
dirigió a Jarán. Al llegar a cierto lugar, se dispuso a pasar ahí la
noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó entonces una piedra, se la
puso de almohada y se acostó en aquel sitio.
Y
tuvo un sueño: Soñó una escalera que se apoyaba en tierra y con la
punta tocaba el cielo, y los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
Vio que el Señor estaba en lo alto de la escalera y oyó que le decía:
"Yo soy el Señor, el Dios de tu padre, Abraham, y el Dios de Isaac. Te
voy a dar a ti y a tus descendientes la tierra en que estás acostado.
Tus descendientes van a ser tan numerosos como el polvo de la tierra y
te extenderás hacia el oriente y el poniente, hacia el norte y hacia el
sur; por ti y por tus descendientes serán bendecidos todos los pueblos
de la tierra. Yo estoy contigo, te cuidaré por dondequiera que vayas, te
haré regresar a esta tierra y no te abandonaré ni dejaré de cumplir lo
que te he prometido".
Cuando
Jacob despertó de su sueño, dijo: "Realmente el Señor está en este
lugar y yo no lo sabía". Y exclamó asustado: "¡Qué terrible es este
lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo".
Jacob
se levantó de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto de
almohada, la colocó como un memorial y derramó aceite sobre ella. Y a
aquella ciudad le puso por nombre Betel, aunque su nombre primitivo era
Luz. Jacob hizo una promesa, diciendo: "Si Dios está conmigo, si me
cuida en el viaje que estoy haciendo, si me da pan para comer y ropa
para vestirme, si vuelvo sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el
Señor será mi Dios y esta piedra que he colocado como memorial, será
casa de Dios. Y de todo lo que el Señor me dé, le pagaré el diezmo".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 90
R/. Señor, en ti confío.
Tú que vives al amparo del Altísimo y descansas a
la sombra del todopoderoso, dile al Señor: "Tú eres mi refugio y
fortaleza; tú eres mi Dios y en ti confío". R/.
Él te librará de la red del cazador y de la peste funesta. Te cubrirá con sus alas y te refugiarás bajo sus plumas. R/.
"Puesto
que tú me conoces y me amas, dice el Señor, yo te libraré y te pondré a
salvo. Cuando tú me invoques, yo te escucharé; en tus angustias estaré
contigo". R/.
ACLAMACIÓN Cfr. 2 Tm 1, 10
R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R/.
Mi hija acaba de morir; pero ven tú y volverá a vivir.
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 18-26
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se le
acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante Él y le dijo: "Señor, mi
hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a
vivir".
Jesús
se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una
mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó
por detrás y le tocó la orilla del manto, pues pensaba: "Con sólo tocar
su manto, me curaré". Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: "Hija, ten
confianza; tu fe te ha curado". Y en aquel mismo instante quedó curada
la mujer.
Cuando
llegó a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y
el tumulto de la gente y les dijo: "Retírense de aquí. La niña no está
muerta; está dormida". Y todos se burlaron de Él. En cuanto hicieron
salir a la gente, entró Jesús, tomó a la niña de la mano y ésta se
levantó. La noticia se difundió por toda aquella región.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica,
Señor, por tu piedad, estos dones, y al recibir en oblación este
sacrificio espiritual, concédenos que podamos extender a todos tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 1 Co 13, 13
Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te
rogamos, Señor, que infundas la gracia del Espíritu Santo en quienes
has saciado con el mismo pan del cielo; y que nos reanimes
abundantemente con la dulzura de la caridad perfecta. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
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En este texto San Mateo que llemos en el Evangelio de hoy parece que no
está interesado en narrar, sino en enseñar. Recorta dos tercios del
texto del evangelio de Marcos en el que se narra el mismo suceso con sus
múltiples detalles y datos. Mateo transmite una enseñanza concreta
sobre la fe. Destaca el papel de los sentidos en el proceso de la fe:
“ponle la mano en la cabeza”, “tomó a la niña de la mano”; la mujer se
acercó por detrás y “le tocó la orla de su manto”, “Jesús se volvió y
al verla… El personaje “se arrodilló ante él”… “La niña se puso en pie”
El centro de la narración es la fe. Creer en Jesús cura la vida; la fe resucita a la niña muerta. Al presentar los resultados de la fe, el evangelio presenta a Jesús como el que da vida y resurrección. Y esa vida restaura ya la real existencia precaria y enfermiza gracias a la presencia y a la acción del Mesías Jesús. Esa presencia es sanadora no sólo del espíritu sino también del cuerpo mortal.
El personaje importante según Marcos y Lucas era jefe de la sinagoga. Y se llamaba Jairo. Venga de donde venga, la fe hace milagros.
La breve narración evangélica de hoy da mucho que pensar, que sentir y que hacer. Es una buena noticia. ¿Qué me hace sentir a mí personalmente acerca de mi experiencia de fe? ¿Me hace sentir dichoso de creer en Jesús? ¿Qué me invita a hacer en cuanto a la vivencia y expresión de mi fe?
El centro de la narración es la fe. Creer en Jesús cura la vida; la fe resucita a la niña muerta. Al presentar los resultados de la fe, el evangelio presenta a Jesús como el que da vida y resurrección. Y esa vida restaura ya la real existencia precaria y enfermiza gracias a la presencia y a la acción del Mesías Jesús. Esa presencia es sanadora no sólo del espíritu sino también del cuerpo mortal.
El personaje importante según Marcos y Lucas era jefe de la sinagoga. Y se llamaba Jairo. Venga de donde venga, la fe hace milagros.
La breve narración evangélica de hoy da mucho que pensar, que sentir y que hacer. Es una buena noticia. ¿Qué me hace sentir a mí personalmente acerca de mi experiencia de fe? ¿Me hace sentir dichoso de creer en Jesús? ¿Qué me invita a hacer en cuanto a la vivencia y expresión de mi fe?
Ciudad Redonda




